La revolución no será tuiteada

Buenísimo artícutloPublicado en la edción española de Le Monde Diplomatique de marzo de este año sobre si las redes sociales crean o no un revolución, y si si son capaces de inpulsarla.

Esta es un versión reducida del artículo

EPR

Revuelta egipcia, con o sin Twitter

Por NA VID HASSANPOUR

Desde enero de 20 11, el planeta sigue el desarrollo de la revolución egipcia en las pantallas. La sublevación se transmitió en directo, como si cámaras, “tweets” y páginas de Facebook hubieran captado un thriller político que ponía en escena a millones de actore s. Enarbolando sus pancartas, estos últimos organizaron, en respuesta, concentrac iones destinadas a alertar a los medios de comunicación y, a través de ellos, a la “comunidad internacional” . ¿Debería asombramos que Wael Ohonim, un joven ejecutivo de Google brevemente encarcelado durante las manifestaciones, haya extraído esta moraleja: “Para liberar a una sociedad , basta con darle acceso a internet “

Los acontecimientos egipcios ofrecen un terreno de estudio inigualable para verificar la validez de esta sentencia . En efecto, una decisión de Hosni Muharak, cuando aún estaba en el poder, constiruyó una experiencia de tamaño natural para evaluar el peso político de los medios sociales. La mañana del 28 de enero de 2011, las autoridades de l país decretaron la interrupción total de las comunicaciones en internet y de las redes de telefonía móvil. Desde ese preciso momento, la movilización popular realmente despegó. La plaza Tahrir ya estaba repleta de gente, pero se produjeron manifestaciones en otras ciudades, como Alejandría y Suez. En El Cairo, nuestro análisis de los distintos lugares de reunión durante los dieciocho días del sublevamiento pone de manifiesto un crecimiento marcado y repentino de su dispersión espacial; de un lugar único de concentración los día s 25, 26 y 27 de enero de 20 11 (la plaza Tahrir), se pasa a ocho el 28 de enero. Ese día , al caer la noche, la multiplicaci ón de los focos de protesta dificultó la tarea de las fuerzas del orden. Piden refue rzos al ejército, pero ésle se niega a intervenir. Días después, se derrumba el régimen de Mubarak, en el poder treinta años .

El argumento según el cual las redes socia les representan un papel de incitació n a la rebelión se basa en general en un presupuesto: las movilizaciones dependen de la disponibilidad de información reveladora de una verdad hasta entonces disimulada.

Es decir, que los medios digitales participarían en la toma de conciencia de la población. En el caso egipcio, habrían echado luz sobre la magnitud de la opresión, llevando a algunas personas recién informadas a pasar a la acción.

No obstante, las comunicaciones verdaderamente sediciosas permanecen invisibles en la mayoría de los casos. Cuando no es así, la elite en el poder las detecta y, por lo general, las prohíbe de inmediato. Por otra parte, la información “revolucionaria” no siempre es fiable. Por ejemplo, fueron falsos rumores respecto a la muerte violenta de un estudiante de 19 años los que encendiero n la mecha durante la Revolución de Terciopelo en Praga. Asimismo, la caída del Muro de Berlín se debió -al menos en parte- a una declaración engañosa durante una conferencia de prensa difundida por las ondas de la televisión de Alemania del Este, que incitó a los manifestantes a pasar libremente hacia Berlín Occidental.

O sea que en periodo de agitación popular, la exageración y la falta de información pueden evidenciarse más eficaces que la descripción minuciosa de los excesos del poder. Los medios sociales favorecen la movilización política,  pero no porque participen desvelar la verdad. La propaganda estatal centralizada suele considerarse un “opio del pueblo”. Más sutilmente, los nuevos medios sociales pueden también desalentar el riesgo colectivo. No es tanto el control y la vigilancia que el poder ejerce sobre los individuos sino su visibilidad lo que garantiza el mantenimiento del orden. Es decir que el statu quo no necesariamente resulta de una efectiva coerción, sino de la certeza de que ésta tiene lugar. Cuando ese saber común desaparece, la población está en condiciones de forjarse una idea del riesgo independiente del Estado.

En el seno de un gnrpo compuesto por una mayoría opuesta al riesgo y una minoría rad ical, un mayor intercambio de información – incluso no censurada- entre la mayoría no necesariamente intensifica la movilización. En cambio, la interrupción de los medios de comunicación habituales resquebraja la unidad de los grupos de ciudadanos opuestos al riesgo . Se forman nuevos vínculos, que otorgan más peso a los radicales, ofreciéndoles nuevas posibilidades de organizar a las personas movilizadas y descentralizar las manifestaciones, lo cual complica el trabajo de las fuerzas del orden. En El Cairo, el 28 de enero de 2011, el bloqueo de los medios de comunicación por parte del régimen obligó a los egipcios a encontrar nuevas maneras  de propagar, de recoger y tal vez incluso de producir la información. Un ejemplo: las personas preocupadas por sus allegados no tuvieron más remedio que salir en busca de noticias. Al hacerlo, engrosaron las filas de la multitud en las calles. En pleno auge de los enfrentamientos en la ciudad, muchos centros locales – plazas públicas, inmuebles estratégicos , mezquit as- se transform aron en otros tantos puntos de encuentro.

La alteración de las comunicaciones en internet y de la telefonía móvil habría pues exacerbado la agitación de tres maneras distintas. Permitiendo la movilización de ciudadanos que hasta ese momento no seguían particularmen te los acontecimientos ni se preocupaban demasiado por ellos. Reforzando los contactos “de carne y hueso”, que favorecieron la apropiación del espacio público. Por último, conduciendo a la descentralización de los lugares de rebelión , mediante tácticas comunicacionales híbridas, que produjeron un engorro mucho más difícil de controlar que la exclusiva concentración en la plaza Tahrir, (…)

¿Debe concluirse que la censura de Twiuer sería más revolucionaria que Twitter?

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Internet, una industria pesada.

La revista francesa Le Monde Diplomatique publicó en marzo del año pasado un monográfico de su colección Manière de Voir con el título: Batailles pour l’energie (Batallas por la energia), en él recogían un artículo ya publicado en agosto de 2008 en su revista mensual con el título “Internet, une industrie lourde”.

Internet, una industria pesada.

por Hervé Le Crosnier, investigador de la Universidad de Caen.

El mundo virtual de Internet deja creer que la red mundial funciona gracias a una infraestructura superligera. Sin embargo, hace falta tanta energía para hacer funcionar una “granja” de servidores como una fábrica metalúrgica.

 Los centros de datos capaces de proporcionar poder de cálculo y de almacenaje son un gran reto industrial. Para ello se ejerce una mayor presión sobre los recursos naturales y redistribución de los puestos de trabajo cualificados.

 En la ciudad de The Dalles (Oregon), a lo largo del río Columbia, dos inmensos hangares del tamaño de un estadio de fútbol se sitúan a cada lado de las cuatro enormes torres de refrigeración. Es la sede de un centro de datos de Google, adecuado para la indexación de la Web y capaz de proporcionar respuestas en un tiempo notablemente corto a miles de usuarios simultáneos. Un río para la refrigeración, la proximidad de sitios de generación de electricidad a bajo costo y conexión de alta velocidad son los requisitos previos para la implantación de una “fábrica de datos”. Reglas para las instalaciones industriales adecuadas, que son  atendidas por 200 empleados permanentes y cientos de empleos indirectos.

¿Es una gran ayuda para las regiones afectadas por la desertificación de las viejas industrias? Nos gustaría creerlo. Pero como con todas las instalaciones industriales, el chantaje del empleo, disfrazado por la llegada de la imagen de los ordenadores, permite negociar de ayudas y subvenciones. Y hace cargar en el contribuyente la mayor parte de la construcción de estas plantas sin garantizar alternativas de empleo a nivel local, ya que se empuja hacia la especialización. En Lenoir, en los Apalaches, Google ha invertido 600 millones de dólares para instalar sus granjas de servidores. Por su lado, los opositores, han estimado en 260 millones de dólares la cantidad de ayuda proporcionada, osea, alrededor de 1,24 millones de dólares por empleo creado, o más bien importado. La dinámica local (comercio, hoteles y tasas industriales) puesta en marcha durante la construcción se ahoga con la reducción del número de empleos permanentes supercualificados. Si el mantenimiento de los servidores de datos exige una fuerza de trabajo muy especializada, esta también puede interactuar a distancia.

 Las autoridades locales no recogen estas críticas y reciben con los brazos abiertos a estas plataformas, como en San Antonio, en Texas. Después del anuncio de Microsoft, en enero de 2007, de la construcción de un centro (75 empleos, 1.500 empleos en la construcción), cuatro nuevas implantaciones han sido proyectadas en el mismo lugar en menos de un año.

 La indutria de lo inmaterial consume mucho:  agua y electricidad en cantidades tales que los datos son clasificados en el rango de secreto comercial. Enfriar las máquinas necesita tanta energía como las operaciones de cálculo de los mismos.

 El consumo energético de la grandes granjas de servidores rivaliza con la de una fundición de aluminio. Para obtener la implantación de un centro Google en Pryor, en Oklahoma, este estado ha adoptado una ley autorizando a las compañías locales de producción de electricidad a imponer silencio sobre los consumos de grandes usuarios industriales.

 Frente a esto, la “informática verde” intenta combinar medio ambiente y bajada de costes de producción. Los operadores defienden el uso de la energía eólica y solar para dar vida a los miles de ordenadores ya sus torres de refrigeración. Y los fabricantes crean procesadores ahorradores de energía y poco caloríficos.

 La implantación de lugares industriales para centros de datos revela también la geoestrategia. Hay que conciliar la actividad de los usuarios, para evitar recurrir demasiado a a las espinas dorsales (blackbones) de la red en vía de saturación, y al mismo tiempo mundializarse para escapar a la influencia de un gobierno en particular. Google, que maneja el arte del secreto en sus decisiones y negociaciones, ha puesto actualmente en competencia a varios paises de Asia para construir y alojar un nuevo nudo de su trama de centros de datos, en esa región caracterizada por una vigorosa tasa de expasión de usuarios de internet. La sociedad es también miembro del consorcio Unity, la cual acaba de comenzar una obra de 300 millones de dólares para la instalación de un cable submarino conectando Los Ángeles con Chikura (Japón). Malasia, Taiwan, Corea del Sur… la integración mundial de los centros de datos está en camino.

Se puede descargar el artículo original en francés en este enlace

¿Deloitte es de este planeta? Tecnología rima con ideología

Lunes: en Iwetel (una lista de correo de bibliotecarios y documentalistas hispanoparlantes) leo las predicciones de la multinacional de los servicios Deloitte para el sector de la tecnología, medios de comunicación y telecomunicaciones para 2011. Más tabletas, más ebook, más wifi, más internet móvil…

Ese mismo día la Agencia Internacional de la energía anuncia que 2010, en plena crisis, marca el record de emisiones de gases de efecto invernadero.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/emisiones/CO2/baten/records/2010/alientan/calentamiento/global/elpepusoc/20110530elpepusoc_1/Tes

El martes Oxfam advierte que el precio de los alimentos se duplicará de aquí a 2030.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Oxfam/advierte/precios/alimentos/duplicaran/2030/elpepusoc/20110531elpepusoc_3/Tes

Ayer la OMS recalifica (haciendo caso a avisos y estudios previos) a los teléfonos móviles como posible carcinogénico

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/OMS/reclasifica/emision/moviles/posible/carcinogenico/elpepusoc/20110531elpepusoc_12/Tes

Hoy entro en la página de la Biblioteca Pública de Nueva York http://www.nypl.org/ que nada más abrir anuncia recortes de 40 millones de dólares con impactos sociales directos.

¿En qué mundo vive la gente de Deloitte? ¿Para quién trabajan?

Manual de desobediencia a la Ley Sinde

Hactivistas.net
Editorial: Traficantes de Sueños / Diagonal Periódico

La llamada Ley Sinde ha despertado la oposición de diversos colectivos de ciudadanos tanto por la forma en la que se promovió, al margen de la ciudadanía; como por el hecho de que no responde a los objetivos que dice promover, la supuesta protección de creadores; como por las presiones externas de las industrias que en definitiva han acabado por imponerla. La oposición a la nueva legislación ha sido tan contundente y masiva que podemos decir sin tapujos que esta Ley no es representativa de la voluntad general ni está dirigida al bien común.

Más información y descarga del libro

Lenin sobre libertad de imprenta y el internet de hoy

Este texto de Lenin tiene casi un siglo. Por un lado sigue vigente, en lo que el camarada calvito decía de la posesión de los medios de comunicación impresos. Y a la vez parece que la realidad digital ha superado todo. Pero lo cierto es que cuando el poder y los mercados ven amenazada sus relaciones de poder y sumisión impuestas por al fuerza, entonces se muestran con toda su violencia. Porque podríamos tachar todo el texto de más abajo y decir “el mundo digital no-impreso ha eliminado las barreras para la posesión de los medios de producción de textos y su difusión”. Pero eso solo pasa en el mundo de los libros bobos de texto de mi Facultad o en las páginas ñoñas de los suplementos sobre tecnología de los periódicos. En el internet real hay compañías telefónicas rompiendo la neutralidad de la red, censura de webs, redes de control de contenidos inlcuyendo los correos electrónicos, brechas digitales, leyes como la Hadopi francesa o la anti-descargas española…

El texto de 1919 de Lenin ya ha sido reescrito por los hackers-activistas

La “libertad de imprenta” es asimismo una de las principales consignas de la “democracia pura”. Los obreros saben también, y los socialistas de todos los países lo han reconocido millones de veces, que esa libertad será un engaño mientras las mejores imprentas y grandísimas reservas de papel se hallen en manos de los capitalistas y mientras exista el poder del capital sobre la prensa, poder que se manifiesta en todo el mundo con tanta mayor claridad, nitidez y cinismo cuanto más desarrollados se hallan la democracia y el régimen republicano, como ocurre, por ejemplo, en Norteamérica. A fin de conquistar la igualdad efectiva y la verdadera democracia para los trabajadores, para los obreros y los campesinos, hay que quitar primero al capital la posibilidad de contratar a escritores, comprar las editoriales y sobornar a la prensa, y para ello es necesario derrocar el yugo del capital, derrocar a los explotadores y aplastar su resistencia. Los capitalistas siempre han llamado “libertad” a la libertad de lucro para los ricos, a la libertad de morirse de hambre para los obreros. Los capitalistas llaman libertad de imprenta a la libertad de soborno de la prensa por los ricos, a la libertad de utilizar la riqueza para fabricar y falsear la llamada opinión pública. Los defensores de la “democracia pura” también se manifiestan de hecho en este caso como defensores del más inmundo y venal sistema de dominio de los ricos sobre los medios de ilustración de las masas, resultan ser embusteros que engañan al pueblo y que con frases bonitas, bellas y falsas hasta la médula distraen de la tarea histórica concreta de liberar a la prensa de su sojuzgamiento por el capital.
Libertad e igualdad verdaderas será el orden de cosas que están instaurando los comunistas, y en él será imposible enriquecerse a costa de otros, no habrá posibilidad objetiva de someter directa o indirectamente la prensa al poder del dinero, no habrá obstáculo para que cada trabajador (o grupo de trabajadores, sea cual fuere su número) posea y ejerza el derecho igual de utilizar las imprentas y el papel que pertenecerán a la sociedad.

Tesis e informe sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado – I Congreso de la III Internacional – Marzo de 1919