Elecciones italianas: El “Movimento 5 stelle” ha defendido el sistema

¡Están que trinan los medios con los resultados de las elecciones italianas! Ycomo siempre trinan sin tener ni idea de lo que pasa en la calle porque todos los opinadores profesionales terminan replicando lo de los otros opinadores que siempre están más cerca del poder que de la realidad social.

Ya se ha dicho de casi todo sobre el tema. Nosotros sólo apuntamos dos cosas: el hostión del golpista Monti (curiosamente saca el doble de votos entre los/as votantes en el extranjero) y el nuevo fracaso de la izquierda ex-Rifundazione Comunista (en la coalicción Rivoluzione Civile).

Y cómo no, tenemos que hablar de Grillo. Pero mejor reproducimos íntegro una artículo del lunes de la gente de Wu Ming, que son un referente para actuar en política y para entender qué puede pasar.

EPR

Ver artículo original. http://www.fakepolitik.net/2013/02/27/general/el-movimento-5-stelle-ha-defendido-el-sistema-wu-ming/

Elecciones italianas: El “Movimento 5 stelle” ha defendido el sistema

Ahora que el Movimento 5 stelle parece haber “estallado” en las elecciones, creemos que no se pueda aplazar más una reflexión sobre el vacío, la ausencia, que el movimiento de Grillo y Casaleggio representa y administra. El M5s administra la ausencia de movimientos radicales en Italia. Hay un espacio vacío que el M5s ocupa… para mantenerlo vacío.

A pesar de las apariencias y de la retórica revolucionaria, creemos que en los últimos años el M5s haya sido un eficaz defensor de lo existente. Una fuerza que ha funcionado como “tapón” estabilizando el sistema. Es una afirmación contraria a la intuición, parece absurda, si miramos solo al contexto italiano y, sobre todo, si no vamos más allá de la primera impresión. ¿Cómo puede ser? ¿Grillo estabilizador? ¿Precisamente él, que quiere que se vaya la vieja clase política? ¿Precisamente él que, según dicen todos, se está preparando para ser un factor de ingobernabilidad?

media_xll_4807720Creemos que en los últimos años Grillo, consciente o no, ha garantizado la estabilidad del sistema.

En los últimos tres años, mientras en los otros países euromediterráneos y en general en occidente se extendían, y en algunos casos radicaban, movimientos inequívocamente antiausterity y antiliberales, aquí eso no ha pasado. Sí que ha habido luchas importantes, pero han quedado confinadas en territorios restringidos, o han durado muy poco. Muchas chispas, pero no las necesarias para encender el fuego, como sin embargo ha pasado en otros lugares. Nada de indignados aquí, nada de #Occupy ni de primaveras de ningún tipo, nada de “Je lutte des clases” contra la reforma de las pensiones.

No hemos tenido una Plaza Tahrir, ni una Puerta del Sol, ni una plaza Syntagma. No hemos luchado como se ha luchado –y en algunos casos se sigue luchando- en otros lugares. ¿Por qué?

Las razones son múltiples, pero hoy queremos desarrollar una sola hipótesis. Puede que no sea la más importante,  pero creemos tenga cierta relevancia.

Aquí, una gran cantidad de “indignación” ha sido interceptada y organizada por Grillo y Casaleggio –dos ricos sexagenarios provenientes de la industria del entretenimiento y del marketing- a través de una franquicia político-empresarial con grandes dosis de copyright y de marca registrada, un “movimiento” rígidamente controlado y liderado desde un vértice, que recoge y emula reivindicaciones y consignas de los movimientos sociales, pero mezclándolas con apologías del capitalismo “sano” y con discursos superficiales centrados en la honestidad del político/administrador individual, en un programa embarullado donde coexisten propuestas liberales y antiliberales, centralistas y federalistas, libertarias y de extrema izquierda. Un programa passepartout que recoge de aquí y de allá, típico de un movimiento diversivo.

Prestad atención: el M5S divide el mundo entre un “nosotros” y un “ellos” en un modo completamente distinto al de los movimientos mencionados anteriormente.

Cuando #Occupy propuso la separación entre el 1 y el 99 por ciento de la sociedad, se refería a la distribución de la riqueza, yendo directamente al centro de la desigualdad: el 1 por ciento son los multimillonarios. En caso de haberlo conocido, #Occupy hubiese incluido también a Grillo. En Italia, Grillo forma parte del 1 por ciento.

Cuando el movimiento español retoma el grito de las caceroladas argentinas: “¡Que se vayan todos!, no se refiere solo a la “casta”, y no está añadiendo implícitamente: “Ocupemos nosotros su puesto”. Está reivindicando la auto-organización y la auto-gestión social: probemos a hacer lo máximo posible sin ellos, inventemos nuevas formas, en los barrios, en los puestos de trabajo, en las universidades. Y no por medio de los disparates tecno-fetichistas de Grillo ni de las cantidades ingentes de retórica de los pequeños roedores de tipo “parlamentario”: son prácticas radicales, juntarse para defender la comunidad de los excluidos, impedir físicamente desahucios y ejecuciones hipotecarias, etc.

Entre los que “se tienen que ir”, los españoles incluirían también a Grillo y Casaleggio (¡inconcebible un movimiento liderado por un millonario y por una empresa de publicidad!), y también a aquel Pizzarotti que en Parma hace meses que gestiona la austerity ignorando las ampulosas promesas electorales hechas una tras otra.

Ahora que el movimiento de Grillo entra en el Parlamento, votado como último recurso por millones de personas que con razón encontraban repugnantes o en todo caso inadmisibles las otras opciones políticas, termina una fase y comienza otra. El único modo de comprender la fase que comienza es entender cuál ha sido el rol de Grillo y Casaleggio en la fase que termina. Para muchos se han comportado como pirómanos. Para nosotros, lo han hecho como bomberos.

¿Puede un movimiento que nació como diversivo convertirse en un movimiento radical que tenga como objetivo abordar cuestiones cruciales y que separe el “nosotros” del “ellos” a través de las justas líneas de fractura?

Para esto, primero tendría que suceder otra cosa. Tendría que verificarse un Evento que introdujese una discontinuidad, una escisión (o más) dentro del movimiento. En pocas palabras: el movimiento de Grillo tendría que evitar ser su “prisionero”. Por ahora no ha sucedido, y es difícil que lo haga. Pero no imposible. Nosotros, como siempre, “apoyamos la rebelión”. Incluso dentro del Movimento 5 stelle.

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Un pensamiento en “Elecciones italianas: El “Movimento 5 stelle” ha defendido el sistema

  1. A mí me parece que ambas estrategias pueden ser complementarias. Autogestión… sí. Echarles del poder… también. ¿Por qué tiene que ser uno u otro? Por cierto, que tenemos casos en España como el de Torrelodones en que ciudadanos “rasos” han entrado en el Ayto, el tiempo dirá… Lo que es seguro es que casi cualquier cosa será mejor que la actual situación. A pesar de todo, bienvenido Grillo…

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