Educación sexual e infancia

Este texto tiene varios años. Me lo dió mi amiga Irene en un encuentro del Libro Anarquista que se hace en La Prospe, en Madrid. En realidad me dió varios cuadernitos sobre sexualidad, y en uno de ello venía este artículo. Me pareció muy impactante y a la vez muy sensato.

Antes estaba colgado en internet pero ya no. Una pena porque no sé ni quien es el autor/a ni la fecha exacta de publicación.

EPR

Madres, tías, hermanos mayores, abuelitas,…
EDUCACIÓN SEXUAL E INFANCIA.

Desde la modestia del que no tiene hij@s y haciendo simplemente acopio de la sabiduría de quien ha tenido que educar, ahí van algunas sugerencias para cultivar personas con libertad sexual. Añádase a todo unas gotas de sensatez. Gracias.

Si un niño pequeñín se toca sus genitales puede hacerlo por explorarse. Si lo hace durante un año seguro que es porque le ha gustado. Es una zona muy sensible y que da gustirrinín. Evidentemente no fantasean con su compañera de la guardería. No le adjudiquemos una erótica adulta. Hemos de considerar que los pañales pueden obstaculizar esa exploración y esa masturbación infantil. Sobra decir que el hecho de que nuestro hijo se toque o no sus cosillas no debería ser motivo de preocupación. Ahora bien: ¿actuamos del mismo modo si es niño o si es niña quien lo hace? Veamos. Si es niño no sería extraño oír: «mírale, qué machote mi niño, si es que se va a tirar a todas las niñas del barrio», pero ¿y si es la niña la que se toca? Quizá lo de «mírala, que cacho hembra, va a ser el putón del colegio» no sería tal vez lo más vitoreado. Y precisamente por miedo a que se convierta en la chica desinhibida del lugar puede que la retiremos las manos de sus genitales a la par que le decimos «cochina, eso no se toca». En tal caso, estaríamos guiados por la injusticia recalcitrante de “el chico que se lía con muchas chicas es un machote y la chica que se lía con muchos chicos es una guarra”. Además de injusto es estúpido pues tan sólo estamos hablando de niñ@s.

Hablando de genitales: si nos vamos a referir a ellos, ¿porqué hacerlo con nombres feos?. Un nombre cariñoso nunca está de más (pichurrina, chichi,…). Por cierto, los genitales de las niñas también deben tener nombre y poder ser nombrado (y no “eso de ahí abajo”). Apunte importante que nunca está de más: los genitales externos de la mujer no es la vagina (es interno), sino la vulva –no coitalicemos tan pronto-.

Sobra decir que el pene, los testículos, la vulva no son nada sucio, luego atención con los mensajes de tipo: “no te toques ahí, caca”.

Comerles enteros a besos, ¿y por qué no también sus genitales?… no temamos el fantasma de la pedofilia, nuestr@s hij@s merecen ser besad@s por todo su cuerpo, ¿no crees?

Los niños varones también tienen sensibilidad por todo su cuerpo y pueden apreciar el cariño por toda su extensión. No por ser varones hemos de tratarles con más rudeza o desapego. Hay teorías que afirman que los hombres somos más genitalistas que las mujeres porque hemos sido acariciados menos, mientras que las mujeres tienen más capacidad de disfrutar con toda su piel porque son más estimuladas en su infancia a lo largo de todo su cuerpo. Cierta o no la teoría sugiere una idea sensata a tener en cuenta.

Si mi hijo se masturba en medio de la calle, ¿qué hago?. Podemos pensar en una sociedad que no está preparada para aceptar la masturbación o el desnudo como algo natural, pero sin duda no va a ser una situación cómoda. ¿Qué podemos hacer?. Podemos mantenernos en la digna postura revolucionaria de “que se joda esta sociedad mojigata”, pero si optamos por la socialización del crío, al menos hemos de tener en cuenta algunas cosas: no está haciendo nada malo, por lo que no deberíamos enviar mensajes del tipo “no hagas eso”. Lo cierto es que la niña está aprendiendo y en esta sociedad la masturbación se realiza en la intimidad, luego el mensaje puede ser algo así como: “hijo, estas cosas se hacen en privado, en tu habitación”. De tal manera, que la niña no sienta estar haciendo nada malo, sino que aun le quedan normas sociales que interiorizar. Ser revolucionari@s o reformistas con nuestr@s hij@s… Un debate nada sencillo… escojan, señor@s.

Familias tradicionales, dos hombres o dos mujeres homosexuales que adoptan, madres solteras… ¿y qué ostias importa?, si lo que un niño o una niña necesita es cariño, sentirse querid@, cuidad@, atendid@,… simplemente eso. Putos católicos y sus familias modelo!! Grrrr!!!

Juanito quiere disfrazarse de princesita rosa o de Campanilla. ¿Porqué no?. Puede resultar chocante porque no es lo habitual, se ha invertido el rol sexual más común para los juguetes. Sólo eso. Su identidad sexual sigue intacta. Es decir, Juanito, sigue siendo Juanito, por lo tanto, no le llamemos “Juanita”. ¿Para qué enredar donde no nos llaman?.

Las chicas y la asertividad. No puede ser una tarea olvidada el educar también a nuestras hijas para que sean asertivas. ¿Qué es eso?. Algo así como que sean capaces de defender lo que piensan, en lo que creen. ¿Para qué es importante?. Para todo, pero sobre todo para las situaciones en las que no hay nadie que pueda dar la cara por ella: en la pareja. Por ejemplo, cuántas chicas habrá que no usen condón por falta de asertividad. Si a la muchacha le muestran dos botones y le dicen que pulse el de “usar condón” o “no usar condón” y pulsa el primero, pero después no lo usa, es posible que se deba a que nadie le enseñó a defender su propia opinión, y deja su salud y su placer en manos del chico porque, por ejemplo, no quiere que él se moleste. La asertividad no es imponerse, es ser capaz de negociar: “o usamos el condón o hacemos otras cosas que no impliquen riesgo”, por ejemplo. O llegados al punto ser inflexible: “no quiero hacer nada contigo”.

Hemos de aceptar que l@s adolescentes son deseantes y cometerán errores como toda persona que decida elegir y actuar. Esos errores serán más o menos serios (chascos amorosos, embarazos no deseados, condones rotos o no usados…). Los errores nunca han de convertirse en culpa. La culpa no sirve de nada, sólo hace más pesado el camino. Lo importante es ser responsable: predecir las consecuencias de nuestras decisiones, asumirlas y aprender de los errores para que no se repitan. Andar nuestro camino siendo conscientes de la senda escogida y sabiendo que es la ruta más coherente en nuestra vida.

No asociar la adolescencia al peligro. No asociar la mujer al peligro. El peligro sólo trae miedo. El miedo implica necesidad de protección, que otro me proteja y que otro decida por mí. Si deciden por mí pierdo mi libertad. Las mujeres antes pasaban de ser protegidas por los padres a ser protegidas por el marido. Muy “seguras” pero nunca libres. Siempre decidían por ellas. Hablamos de sensatez: de valorar los peligros reales e intentar reducir los riesgos, pero no vivir con miedos, eso sólo justifica represión, patriarcado, fascismo.

Intentar hablar desde pequeñit@s con ell@s de estos temas. Si de niñ@s nos preguntan hemos de responderles, aunque no lo entiendan, que vean que en casa se puede hablar de todo. No decir aquello de “eso es de mayores”. No empezar a hablar de sexualidad cuando creemos que ya hay riesgos, porque si no será intentar meter las conversaciones de sexualidad con calzador, y será tan raro, incómodo y bochornoso para los hij@s como para l@s padres. Es importante que ell@s sepan que pueden hablar con nosotr@s cuando quieran, que la puerta está abierta y que les apoyaremos si necesitan ayuda. Hablar sobre cuestiones sexuales aunque sea entre l@s adult@s, podemos pensar que nuestra hija no está escuchando, pero quizá esté con la parabólica conectada. Dejar folletos o condones por la casa. Sobre todo intentar que no sea un tema tabú en la familia.

Naturalidad: hemos de asumir cómo somos, y si algo nos da vergüenza seamos coherentes, seamos naturales con nuestra forma de ser y reconozcámoslo. Si nuestra hija adolescente nunca nos ha visto desnudos y queremos que lo vea como algo natural: ¿no crees que se va a generar un clima un tanto extraño si de repente nos paseamos por toda la casa en pelota picada e invadidos de vergüenza y extrañeza?.

Acompañar a l@s hij@s frente al torrente de “información” que reciben sobre Sexualidad desde Internet, la tele, las revistas, l@s amig@s,… Dotarles de capacidad crítica, ya que no es extraño que l@s niñ@s sepan perfectamente qué es un transexual y, sin embargo, piensen que el Clítoris es un personaje de Asterix y Obelix. Lo que les llega es antes lo espectacular que lo habitual: ¿cuántas personas “transexuales” hay el mundo? ¿y cuántos millones de clítoris?. Ell@s están descubriendo el mundo, buscan respuestas, si sólo aprenden por esas vías piensa qué modelo de hombre o de mujer encontrarán, en qué pensarán que consisten las relaciones eróticas, cómo tiene que ser mi cuerpo, mis tetas, mi pene, los peligros que hay por todas partes (al violador, al embarazo, a la enfermedad, al abuso,…), etc.

Con nuestras actitudes también aprenden. Si dices “yo respeto a los gays y a las lesbianas”, pero después tu hij@ te escucha decir “ese es marica, que por aquí no venga, no vaya a ser que me engache y me encule”. Crees que si tu hijo descubre que le gustan los chicos, ¿se va a sentir cómodo contándotelo?.

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