Crisisteca. Entrevista a Jose Manuel Naredo. “Este modelo ha supuesto una bancarrota moral”

Entrevista publicada en la revista Diagonal del 23 de febrero de 2012 [ver entrevista completa]

Conversamos con Naredo, una de las personas más reconocidas de la economía ecológica en el Estado español, sobre el modelo inmobiliario-financiero.
Naredo

DIAGONAL: Javier Arenas declaró recientemente que “la mejor economía sostenible es la del turismo y la construcción”. ¿Cuál es el balance desde un enfoque económico no ortodoxo de este modelo?

JOSÉ MANUEL NAREDO.: Decir eso es seguir a piñón fijo con unos enfoques que ya han colapsado. Es el comercio de bienes patrimoniales inmobiliario-financieros, un auge que ha sido fundamentalmente especulativo, el que ha provocado la crisis. El mercado inmobiliario español ya daba síntomas de agotamiento antes de las hipotecas subprime en agosto de 2007, que desencadenaron la crisis mundial. Por supuesto que esa crisis, y en particular la del euro, han lastrado más la situación, pero el problema era propio: haber desencadenado esa burbuja sin precedentes, que después de absorber el ahorro nacional se siguió financiando con cargo al exterior. El modelo inmobiliario en España es sui géneris. El ladrillo ha sido la industria nacional, junto con la del cemento. Y esto ha sido posible por el neocaciquismo. Se echa mucho la culpa al neoliberalismo cuando lo que ha habido es un intervencionismo del copón. Este neocaciquismo está ligado a cómo se han financiado los ayuntamientos.

D.: ¿Cuál es la huella ecológica del boom inmobiliario?

J.M.N.: Se habla de desmaterialización pero esta burbuja tiene una base material. Se ha disparado la construcción de viviendas e infraestructuras. En los años centrales del boom se construyeron más viviendas en España que en Francia y Alemania juntas. También ha generado una superdestrucción del medio rural y sobre todo de los sistemas agrarios: buena parte de ellos se han abandonado, preparándose como ‘barbecho urbano’ (esperando a ver si se convierten en urbanizable). Los entornos de las ciudades se han convertido en una especie de híbrido entre solar y vertedero, es un periurbano degradado tremendo. Además, ha habido un deterioro del patrimonio inmobiliario por demolición y ruina: España tiene menos viviendas anteriores a los ‘40 que Alemania, que quedó destruida por la Guerra Mundial.

D.: Este modelo ha aterrizado en los cuerpos con unos costes sociales que también son claves del análisis económico que realizas.

J.M.N.: Más allá del desastre ecológico, este modelo ha arrastrado como una bancarrota moral que ha extendido la especulación por todo el cuerpo social. Se ha generado un endeudamiento impresionante a largo plazo, porque se ha multiplicado el plazo de devolución de los créditos y todas las plusvalías que han sacado al reclasificar los terrenos los tendrá que seguir pagando la población durante decenios. Aquí hay un Estado del bienestar superprecario, decir que los gastos sociales están sobredimensionados no tiene ningún sentido. El Estado ha fallado como regulador para frenar un proceso que era suicida. Al ponerse al servicio del lobby de las grandes constructoras ha sobredimensionado las infraestructuras de un modo totalmente absurdo.

D.: El PP ha anunciado una serie de medidas para flexibilizar las restricciones ambientales,por ejemplo en la Ley de Costas, ¿qué posibilidades hay de reactivar la construcción?

J.M.N.: Es totalmente ingenuo pensar que el mismo modelo vaya a repuntar, obviar que lo que ha ocurrido es una situación histórica singular. Estaría en contradicción con la propia medida que han sacado, donde por primera vez han reconocido que tienen que desinflar los balances los bancos, con todos sus activos inmobiliarios inflados. Se supone que el valor ha caído un 80%. Y la sequía de créditos continuará, la UE exige ahora más coeficiente de capital. Existe un stock de viviendas de edificios, suelo y vivienda sobredimensionado y para digerir eso pasarán muchos años. Cambiará la Ley de Costas pero eso no va a decir que va a repuntar la cosa, no tiene sentido.

D.: Con este panorama, ¿qué claves son más factibles para cambiar el metabolismo económico hacia un modelo más sostenible y justo?

J.M.N.: En primer lugar habría que reconvertir el modelo inmobiliario, igual que ha habido reconversión industrial (léase desmantelamiento). Habría que ver qué se hace con todos esos stock de infraestructuras. Primero habría que inventariarlos y ver cuáles son las necesidades, porque la gran paradoja es que España, como es colista en vivienda social, tiene personas sin viviendas y viviendas desocupadas, además de todas las personas a las que se les está quitando la vivienda, eso raya el absurdo. Esa reconversión inmobiliaria debería ir unida a un plan general. Pero tampoco hay que descubrir la pólvora, ya desde la gran crisis en EE UU se salvaron de la erosión millones de hectáreas con obras públicas. La mayoría de los espacios verdes de Nueva York proceden de aquella época, no de la opulencia. Durante la crisis se compró suelo público con la gorra y se reactivó el stock de suelo público. En España bien podrían hacerse esas cosas. En lugar de darle dinero sin ton ni son a la banca privada, se puede recuperar parte del stock de viviendas para reconstruir la vivienda social, que no existe. Recuperando los suelos para lo público.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s