España pagará caro los excesos del AVE

R. Díaz Guijarro 

Más de 10 años después de que José María Aznar prometiera que todas las capitales de provincia estarían a menos de 50 kilómetros de una estación de alta velocidad y después del mayor ajuste de la inversión de la Democracia, los responsables de la obra pública comienzan a confirmar lo que ya muchos temían. No habrá AVE en cada pueblo, llegarán los aeropuertos low cost y en carreteras no volverá a construirse una vía de alta capacidad hasta que las infraestructuras no estén colapsadas.

Al ministro de Fomento, José Blanco, le tocó ayer desempeñar el papel que ningún político quiere: narrar la crónica de un fracaso anunciado. Blanco admitió que la conexión por AVE entre Palencia y Cantabria es un proyecto “muy difícil de acometer en el actual contexto económico”.

Blanco explicó que, tras el recorte de la inversión pública de 2010, Fomento pretendía acometer este proyecto mediante un contrato de colaboración privada. Pero esta fórmula tampoco es viable, dado que este enlace “no presenta los necesarios retornos para la inversión”, según detalló en los desayunos de Europa Press. No obstante, abogó por utilizar en las conexiones con esta región los nuevos trenes AVE híbridos de Talgo, que se adaptan a las líneas de alta velocidad y a las convencionales, para circular por el AVE hasta Palencia y lograr así el ahorro en los tiempos de viaje a Santander.

Así, el enlace ferroviario con Santander será el ejemplo de lo que auguran los expertos que va a ocurrir con otras infraestructuras. “Algunas obras se suspenderán, otras en fase de licitación o poco ejecutadas también se pararán y de las que se terminaron pero tampoco se planificaron bien, muchas habrá que optimizarlas”, asegura el catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona Germà Bel. Ayer participó en un debate en la Real Academia de Ingeniería con el sugerente título de AVE: ¿necesidad o despilfarro? Bel explicó que cuando PP y PSOE defendieron la necesidad de construir líneas AVE “no sé si se referían a que se iba a transportar actividad económica de las ciudades pequeñas a las grandes, como así ha sido, y eso no es cohesión territorial”.

Bel añade que no es de recibo hablar de recortes en sanidad o educación cuando existen infraestructuras carísimas con tráficos escasos.

Ver artículo original publicado el 28 de septiembre en Cinco Días

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