Pescado podrido. El escándalo del abuso en los buques pesqueros ilegales

Está de actualidad lo malo que puede llegar a ser el pescado para nuestra salud. Pero el mundo de la pesca [industrial] en alta mar implica más que lo que llega a nuestro plato o estómago. Ppodemos hablar de la forma de pescar y esquilmar los bancos pesqueros, en lo que la industria pesquera española es muy experta [ver post de 2009 en este blog]. O sin hablar del atún mercurioso estaría bien que nos fijáramos más en las etiquetas de procedencia de los peces y mariscos en las pescaderías. Suele parecer una reunión de las Naciones Unidas Marinas (Marruecos, Senegal, Mauritania, Chile, Mozambique, Tailandia, Vietnam…). 

Y si la pesca “legal” industrial es ya desastrosa tanto ambiental, económica y socialmente, lo que es de pavor y vergüenza es la pesca ilegal con sus consecuencias ambientales y laborales.

Este artículo habla sobre ello. Es de la revista “Transporte Internacional” de la ITF, la Federación Internacional de Sindicatos de Trabajadores del Transporte.

Las operaciones de pesca pirata se caracterizan a menudo por contar con las peores condiciones laborales e informes exhaustivos sobre malos tratos. Las investigaciones de la Fundación de Justicia Ambiental (EJF), apoyadas por la ITF (Federación Internacional de Trabajadores del Transporte), han documentado que las tripulaciones a bordo de los botes pesqueros en el sector de la pesca INDNR (pesca ilegal, no declarada y no reglamentada) de la industria trabajan prácticamente en condiciones de esclavitud y sufren diariamente la explotación y los malos tratos.
En un nuevo informe, “Perdidos en el mar: el abuso de los derechos humanos a bordo de buques pesqueros ilegales”, la EJF deja al descubierto estos abusos de los derechos humanos y documenta cómo la falta de reglamentación a escala internacional, incluida la explotación de las banderas de conveniencia, permite a
las empresas dedicadas a la pesca pirata perpetuar esos abusos de manera prácticamente impune.

Explotación y abuso
El trato terrible y a menudo ilegal que reciben los trabajadores a bordo de buques INDNR incluye la  explotación financiera, la atención médica, alimentación y alojamiento deficientes, la seguridad deficiente del buque, el abuso verbal y físico, el encarcelamiento y el abandono. Los peores casos se ajustan a las definiciones de trabajo forzado de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), e incluyen la reclusión física, la coacción, la retención de documentos de identidad y el impago de salarios. Tripulantes a bordo de buques INDNR han declarado haber recibido puñetazos, haber sido golpeados con barras de metal, privados de sueño, encerrados sin alimentos ni agua, obligados a continuar trabajando tras haber sido lesionados; el asesinato figura entre los peores casos de violencia. Los documentos de viaje a menudo se confiscan o  retienen; también se ha informado acerca de casos de abandono. El incumplimiento de promesas sobre el pago de salarios justos también es algo común, en particular la extracción de “los honorarios de la agencia” y la retención del salario hasta el final del período de contrato.
Los tripulantes contratados llegan a pagar varias veces el equivalente a su supuesto salario mensual por estos “honorarios”, y se han notificado casos en los que los pescadores han trabajado durante varios años sin ser remunerados. La mayoría de esos hombres provienen de países en vías de desarrollo, a menudo son
analfabetos, se los contrata en zonas rurales donde no abundan los empleos y no tienen idea de lo que les espera a bordo de un buque pesquero pirata y en altamar. Aunque las investigaciones de la EJF se han centrado en los buques pesqueros piratas que operan frente a la costa de África occidental, el problema tiene dimensiones globales (…) en regiones tan diversas como el sudeste asiático, los océanos Pacífico e Índico, e incluso la Antártida.  La ITF siempre ha sostenido que existe un vínculo inextricable entre la pesca INDNR y los buques que enarbolan banderas de conveniencia, que permite que los armadores arrendatarios se mantengan ocultos y facilita a las empresas inescrupulosas la evasión de normas y el abuso de los pescadores. (…)

Las banderas de conveniencia
El uso de banderas de conveniencia (BDC) por buques pesqueros dedicados a la pesca INDNR también se ha identificado como un grave problema. Los Estados BDC por lo general carecen de la capacidad y la voluntad de velar por el cumplimiento de las leyes laborales y sobre la pesca en los buques que enarbolan su pabellón
y, de ese modo, facilitan la conducta de las empresas dedicadas a la pesca INDNR al reducir al mínimo el riesgo de que éstas sean descubiertas y castigadas. Se sabe que las BDC se adquieren de manera muy fácil, rápida y barata, lo cual permite a los buques pesqueros piratas cambiar de bandera y de nombre varias veces en una temporada para eludir a las autoridades. Apoyadas por empresas fantasmas, empresas
conjuntas y propietarios ocultos, las BDC limitan seriamente los esfuerzos para combatir la pesca INDNR, ya que hacen que resulte sumamente difícil localizar y penalizar a los verdaderos propietarios de los buques que pescan de manera ilegal y explotan a sus tripulaciones.

“Perdidos en el mar” se puede consultar en: www.ejfoundation.org/page682.html

Versión completa del artículo: http://www.itfglobal.org/files/publications/SPA/28961/TI42_2011_spanish_inside.pdf

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