Pistas para un periodismo que no se ahogue en el mar digital

Hay veces que las empresas de periodismo y los periodistas se meten en debates autoreferentes, ya algo narcisistas, sobre qué es lo que le pasa a la prensa para peder lectores, incluso cuando apuestan por “ponerse al día de los avances digitales”. He aquí un caso de una publicación semanal que va ganando lectores por renunciar a los medios digitales y por apostar por la investigación.

Fe en la letra impresa en plena era digital.

Por Suzanne Daley. The New York Times. 25 marzo 2011

Claude Angeli tenía su pequeño cuaderno negro sobre la mesa, un auténtico cuadernito negro, encuadernado en piel y con páginas amarillentas. Nada de Blackberry, nada de iPhone y ningún ordenador a la vista. Angeli, de 79 años, es el director del semanario satírico francés Le Canard Enchaîné, y escribe sus artículos a mano. Es cierto que Le Canard Enchaîné tiene página web, pero con poco más que imágenes de portadas antiguas y la propuesta de que compremos el periódico los miércoles en el quiosco. Le Canard Enchaîné es una cuestión de “papel y tinta”, dice.  Esto no es una extraña forma de periodismo retrógrado. Angeli y los 16 periodistas que componen su plantilla—de los cuales, menos de la mitad utiliza el ordenador— probablemente sean los periodistas de investigación más célebres del país. Hace unas tardes, Angeli sacaba una pequeña tarjeta de su cuaderno negro que incluía una lista de los triunfos de este año. Allí estaba el funcionario que compró puros con cargo al Estado por valor de unos 16.800 dólares y el que mintió sobre las dimensiones de su casa para eludir las leyes urbanísticas de Provenza. Y, por supuesto, también aparecía la ex ministra de Asuntos Exteriores Michèle Alliot- Marie, que se vio obligada a dimitir cuando el periódico reveló que había estado de vacaciones en Túnez, que había volado con el ex dictador Zine el Abidine Ben Ali y que le había ofrecido gas lacrimógeno de fabricación francesa incluso mientras se desarrollaban las protestas para exigir democracia. (…) “Dos altos cargos han tenido que dimitir y otros dos no han sido reelegidos”. “Nos dedicamos a esto”, añade. “Descubrimos cosas que permanecen ocultas”. (…)

(…) El periódico conserva prácticamente el mismo aspecto —ocho páginas y abundantes viñetas— que cuando se hizo cargo de él, hace 20 años. “Si colgáramos nuestros artículos en Internet, ¿quién compraría el periódico los miércoles?”, pregunta.

Los grandes diarios franceses agonizan: la tirada de Le Monde ha disminuido, al igual que la del periódico de izquierdas Libération, y a Le Figaro, considerado el portavoz de la derecha, tampoco le va mejor. Pero la tirada de Le Canard Enchaîné ha aumentado un 32% desde que Nicolas Sarkozy llegó a la presidencia, en 2008 (…). La publicación es una mezcla de artículos de investigación, textos de opinión burlones y columnas de políticos ficticias; no incluye publicidad y no se advierten en ella afiliaciones políticas.

¿A qué obedece el incremento de lectores? Angeli se encoge de hombros. “No lo sé”, responde. Pero cree que los altos funcionarios tienen una opinión tan negativa de Sarkozy que se producen más filtraciones de lo habitual. Luego está la ex modelo y cantante Carla Bruni-Sarkozy, casada con el presidente, que es un blanco fácil para la sátira. (…)

Angeli se muere de ganas de enseñar el rincón de una oficina de la segunda planta en el que unos agentes del servicio de espionaje francés disfrazados de operarios trataron de introducir micrófonos en la pared en 1973, poco después de que el director demostrara que el primer ministro apenas había pagado impuestos, lo cual constituyó una de sus mayores primicias. Angeli había publicado la declaración de la renta del entonces primer ministro, JacquesChaban- Delmas. (…) El agujero de la pared sigue allí, y sobre él hay una placa que recuerda a una lápida.

Esa fue solo una de las grandes exclusivas de Angeli, pero hay algunas más recientes. En noviembre reveló que Sarkozy intervenía personalmente cuando se espiaba a periodistas que escribían artículos embarazosos para su Administración. Sarkozy y sus portavoces negaron su participación y tildaron las acusaciones de “grotescas”. Dos de los implicados amenazaron con presentar una demanda. “Al final no tuvimos noticias suyas”(…)

Enlace al artículo original: http://www.nytimes.com/2011/03/26/world/europe/26angeli.html?_r=1&scp=1&sq=canard%20enchaine&st=cse

Traducción publicada en El País el 7 abril 2011

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